La constancia a la hora de sudar la camiseta

Dicen que se necesitan unos 21 días para acostumbrarnos a un nuevo hábito. No sé si será verdad, si tienen que ser seguidos, pueden ser pausados o qué, pero cuando empecé a moverme de nuevo, una persona ya me dejó claro que la constancia era una parte importante de la receta para conseguir un objetivo.

Me puse manos a la obra intentando ser constante cada mañana cuando me levantaba al salir de la cama a una hora, hiciese calor o frío y si llovía buscaba una alternativa o posponía para la tarde mis salidas al exterior.

El primer día empiezas todo motivado, pero el segundo ya te cuesta un poco más porque a lo mejor tu cuerpo se encuentra más cansado que el día anterior por haber tenido más movimiento, pero te levantas también, pero al tercero ya te empieza a entrar la pereza de quedarte un rato más en la cama. Ahí es donde entra el esfuerzo de la constancia de querer conseguir tu objetivo en mi caso la de “Sudar la camiseta”.

Reconozco que más de un día no he podido levantarme a lo mejor por exceso de cansancio al principio, ya que hay que sumarle las horas de trabajo diarias y del estrés que este pude provocar según mi puesto. Pero si descubrí que cada mañana cuando me levantaba y activaba el modo “No molestar” en el móvil y me colocaba los auriculares con mis sesiones de música conseguía unos momentos de desconexión solo para mí.

Esa desconexión es algo a lo que le coges gustillo enseguida al menos en mi caso y que consigue que esa constancia sea más fácil de llevar y quieras volver a tenerla día tras día. 🧘‍♂️

Coger una constancia puede no ser algo fácil para todos, pero una vez se supera la barrera psiológica y física está casi todo hecho. También ayuda ver que muchas otras personas que no hacen ese esfuerzo diario se quedan sorprendidos de la fuerza de voluntad que tienes para hacerlo cada día lo cual ayuda más a motivarte porque haces algo diferente a los demás.

Y ya lo que más ayuda a seguir teniendo esa constancia además de todo lo anterior explicado es ver como otra gente también intenta mantener el ritmo a todas horas, sean las 6 de la mañana o las 6 de la tarde, ya que cuando salgo sea la hora que sea haya sol o no, siempre hay alguien con el que te cruzas haciendo el mismo esfuerzo. 💪

De qué hablo cuando hablo de correr

De qué hablo cuando hablo de correr (走ることについて語るときに僕の語ること), es una novela que me regalaron ahora hará unos 5 años aproximadamente por mi cumpleaños camino a Port Aventura, lo recuerdo perfectamente.

Mis amigos sabían que Haruki Murakami es uno de mis escritores favoritos hoy por hoy y al cual leo antes que empezase a hacer famoso aquí en España.

Cuando lo vi me sorprendió ya que son unas memorias del propio escritor en las que cuenta sus experiencias como corredor. El libro lo dejé apartado ya que tenía otros en cola tanto del mismo autor como de otros.

Por casualidades de la vida, hace poco tiempo tuve que hacer un viaje en el que metí en mi maleta mi equipo para salir a “sudar la camiseta” y este libro para leer en el trayecto de ida y de vuelta.

⚠ A partir de esta línea voy a destripar un poco el contenido del libro. ⚠

Para empezar no tenía conocimiento cuando empecé a leer a Murakami de que fuese corredor, este libro como bien he comentado son unas memorias del propio escritor, durante unos 25 años estuvo corriendo, pero una vez se convirtió en escritor por su apretada agenda tuvo que dejar de correr. A simple vista esto nos puede pasar a la mayoría cuando practicamos un deporte y nos quedamos sin tiempo por cualquier motivo. Pero cuando paras de hacer deporte por dentro te empiezas a sentir mal o no te sientes igual que cuando hacías deporte, te falta algo.

Una de las cosas que más me gusta de este libro es que después de un largo parón deportivo decide volver a correr. Esto puede parecer una tontería, pero me sentí identificado. Observas que es una experiencia similar ya que los años no pasan así como así y te das cuenta que no tienes la misma resistencia o tu cuerpo no responde de igual manera, pero no se rinde y prepara su cuerpo para la Maratón de Boston.

Prepara un programa semanal corriendo un mínimo de kilómetros para hacer memorizar a sus músculos el esfuerzo que deben hacer para llegar a los 42Km y 195 metros. 🏁

Leyendo sus recuerdos uno observa, que ante la adversidad de tener que viajar, reuniones, charlas, cansancio acumulado, pequeñas carreras en las que no recuperaba sus tiempos que tuvo tiempos atrás, aún así salía realizar sus kilómetros para preparse. Leer toda esa fuerza de voluntad me emocionaba y me daba más ganas de seguir esforzándome y corriendo para mejorar.

Esto que he comentado aquí solo una parte del libro, cuenta muchas más anécdotas y experiencias de diferentes pruebas (ultramaratón o triatlón). Aún así creo que es un libro que llegó en el momento adecuado y leído con gran pasión que no ha dejado de empujarme un poco más a seguir “sudando la camiseta” cada día. 💪

Recomiendo a todo aquel ya sea corredor o practique otro deporte para coger ideas de este libro para seguir adelante con sus entrenos personales.